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Lo que más preguntan

Tengo síndrome de intestino irritable: ¿qué cambios de dieta pueden ayudarme?
El NIDDK describe tres cambios que el médico puede sugerir: comer más fibra, agregándola de a poco porque demasiada de una vez puede causar gases; evitar el gluten del trigo, la cebada y el centeno; o probar durante algunas semanas una dieta baja en FODMAP, que reduce alimentos como manzana, sandía, frijoles, repollo, cebolla, ajo, leche y miel. Aclara que distintos cambios ayudan a distintas personas y que puede tomar varias semanas ver si los síntomas mejoran. Consultá esos cambios con tu médico o con un nutricionista antes de hacerlos por tu cuenta.
Decidí bajar de peso, ¿cuál es el primer paso?
Poné una meta realista: los NIH sugieren apuntar a alrededor de una o dos libras por semana. Según esa fuente, comer unas 500 calorías menos de las que gastás al día debería representar alrededor de una libra semanal, y combinar menos calorías con actividad física tiende a ser más eficaz: pide al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y ejercicios de fuerza, como levantar pesas, dos días o más. También menciona que dormir lo suficiente y controlar el estrés ayudan a prevenir el aumento de peso. Consultá con un nutricionista para llevarlo a tus comidas, y con tu médico si tenés alguna enfermedad.
Tengo el colesterol alto, ¿qué debo comer?
La guía de enfermedades crónicas del MSPAS dedica un capítulo a las dislipidemias: identificar las fuentes de azúcares simples y grasas en lo que ya comés, cambiar de forma gradual y «aumentar el consumo de fibra soluble, disminuir el consumo de azúcares simples, sustituir los ácidos grasos trans y grasas saturadas por ácidos grasos poli y mono insaturados, disminuir el consumo de colesterol». Suma eliminar el sobrepeso, treinta minutos diarios de actividad aeróbica y no consumir alcohol ni tabaco. Tu meta de LDL y si necesitás medicamento los define tu médico con tu perfil de lípidos; un nutricionista te arma el plan con alternativas, no solo prohibiciones.
¿Para qué casos conviene un nutricionista y para cuáles un médico?
Pensalo por lo que traés. Si ya tenés un diagnóstico y te falta saber cómo comer con él —diabetes, presión alta, el peso de tu hijo—, el nutricionista lo convierte en comidas concretas. Si lo que te preocupa todavía no tiene nombre, como un dolor que no se quita, sangre en las heces o una baja de peso que no buscabas, empezá por un médico. Y pueden ir juntos: la guía de enfermedades crónicas del MSPAS llama a la alimentación el pilar fundamental del tratamiento de la diabetes y, si el servicio no cuenta con nutricionista, pide referir al paciente a evaluación nutricional en el tercer nivel de atención.
Con intolerancia a la lactosa, ¿puedo seguir tomando algo de leche?
Probá de a poco antes de dejar los lácteos: el NIDDK sugiere tomar poca leche a la vez y con las comidas, ir sumando lácteos poco a poco para ver cómo te sentís, probar yogur y quesos duros, que a algunas personas les caen mejor, y usar productos sin lactosa o con lactasa. Si dejás por completo la leche, advierte que podrías quedarte corto de calcio y vitamina D; otros alimentos con calcio son el brócoli, las hojas verdes, las naranjas, los frijoles secos y las sardinas enlatadas con espinas. Consultá con tu médico o un nutricionista cómo ajustar tu dieta.
Mientras estoy dando pecho, ¿tengo que cambiar mi alimentación?
Hay un cambio puntual en las Guías Alimentarias para Guatemala: piden que, si te es posible, durante la lactancia comás a diario huevos, queso, leche o Incaparina, en lugar de las tres veces por semana o más de su mensaje general. Para adolescentes y adultos fijan al menos ocho vasos de agua segura al día. Sobre el licor, advierten que pasa a la leche de la madre que da pecho y que el bebé sufre graves consecuencias. Si tenés dudas sobre tu alimentación o la de tu bebé, consultá con un nutricionista o en tu control de salud.
Me diagnosticaron diabetes tipo 2: ¿cómo tengo que comer ahora?
La guía de enfermedades crónicas del MSPAS pide que el plan de alimentación de una persona con diabetes sea personalizado según su edad, sexo, actividad y accesibilidad. Entre sus indicaciones están repartir la comida en cinco tiempos (desayuno, refacción, almuerzo, refacción y cena), preferir la fruta entera a los jugos, buscar alimentos con fibra soluble como frijol, lentejas, avena o manzana, y evitar las grasas trans y saturadas; tampoco recomienda bebidas alcohólicas. Admite sal moderada, de 6 a 8 gramos al día, y pide restringirla más si hay hipertensión, insuficiencia renal o insuficiencia cardíaca. Consultá con un nutricionista para llevar eso a tus comidas. Cuándo ir a emergencias: Si usás insulina o pastillas para el azúcar, hablá con tu médico antes de hacer cambios grandes en lo que comés, y no cambiés por tu cuenta la dosis que te indicó tu médico.
¿Qué debería traer un plan de alimentación hecho para mí?
Según el perfil de egreso de la carrera en la USAC, el nutricionista se forma para evaluar la situación alimentaria y nutricional de personas sanas o enfermas, determinar sus requerimientos y planificar, ejecutar y evaluar un plan de atención nutricional, adaptando los alimentos a sus necesidades biológicas, socioeconómicas y culturales. Llevado a tu consulta, eso significa que el plan debería salir de tu historia de salud, tus exámenes si los hay, tus horarios, lo que te gusta y lo que podés comprar. Preguntá cómo se va a revisar ese plan en los controles y qué pasa si tu rutina cambia.
¿Cómo compruebo que un nutricionista está colegiado en Guatemala?
Los nutricionistas se colegian en el Colegio de Farmacéuticos y Químicos de Guatemala. El número que aparece en el perfil lo declara el propio profesional, con la etiqueta «Reg. declarado»: podés confirmarlo directamente con el Colegio.
¿Qué debo preguntar antes de la primera consulta de nutrición?
Preguntá el costo de la consulta antes de ir, si incluye un plan escrito o solo la valoración, y si el seguimiento se cobra aparte. Un profesional serio responde esto sin rodeos.
¿Necesito cita previa?
Depende de cada consultorio. Llamá antes de ir y confirmá horario y disponibilidad, para no trasladarte en vano.
¿Buscar en CasaProfesional tiene algún costo?
No. Buscar y contactar es gratis y sin registro.

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